¿REALMENTE ES NECESARIO ESTAR A DIETA?

Llevar un estilo de vida saludable es fundamental para ser feliz, sentirse bien y con energía, y en esto la nutrición tiene un papel fundamental.

La gente piensa en la dieta como un sacrificio, y eso es un grave error. Estar a dieta claro que es un sacrificio, pero es que no es necesario estar a dieta. No pienses en dietas, olvídate de obsesionarte con la báscula, eso sí que es un fracaso. Te sientes frustrado con el numerito que marca la báscula; obligado a comer unos menús fijados, que pueden acabar por aburrirte y crearte tal ansiedad que acabes abandonando. Pero, ¿Por qué abandonas? Porque no estás disfrutando, ¡no te sientes bien!

Las dietas son un sacrificio y acaban por fracasar, céntrate en comer bien, sentirte bien y estar sano.

Como dijo Francisco Grande Covián “El hombre primero quiso comer para sobrevivir, luego quiso comer bien e incorporo la gastronomía a su mundo cultural. Ahora además quiere comer salud”.

Y bien, ¿en que se basa una buena alimentación?

Una buena alimentación tiene que ser variada y en cantidades equilibradas, que nos aporte todos los nutrientes necesarios en las cantidades necesarias.

Nuestro cuerpo necesita hidratos de carbono, proteínas y grasas.

Los hidratos de carbono son esenciales, nos aportan energía, son la gasolina de nuestro cuerpo. Un coche sin gasolina no funciona, nosotros sin hidratos tampoco funcionamos bien.

Los hidratos los encontramos en cereales, pasta, arroz, pan, legumbre. Preferiblemente integrales, nos producen mayor saciedad durante más tiempo. Los azucares simples (dulces, azúcar blanco, pasteles, gominolas, pan blanco) nos proporcionan energía en el momento, nos suben los niveles de glucosa en sangre, y si no gastamos esa energía al instante se acumula como reserva energética en forma de grasa. Por tanto tampoco nos produce sensación de saciedad y tendremos hambre al poco rato.

La proteína nos aporta energía y a su vez es necesaria para formar estructuras. Existe proteína animal, carne, pescado, huevos, leche y derivados; y proteína vegetal, legumbres y frutos secos.

Las grasas también son importantes a la hora de darnos energía, y además a través de ellas obtenemos las vitaminas liposolubles. Fuentes de grasa son los aceites, mantequilla, nata, frutos secos, carnes y pescados grasos.

Y no nos podemos olvidar de las vitaminas y minerales, no nos aportan energía pero regulan nuestro metabolismo. En las frutas y verduras encontramos gran cantidad de vitaminas y minerales.

Todo esto dividido en 5 comidas diarias (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) para no someter al cuerpo a grandes periodos de ayuno.

Cuanta mayor variedad de alimentos, mayor garantía de que la dieta es equilibrada y contiene todos los nutrientes necesarios.

Los cereales (pan, arroz, pasta, etc), legumbre y patatas deben ser la base, de forma que representen el 50-60% de las calorías diarias.

Las grasas no deben superar el 30% de la ingesta diaria, reduciéndose el consumo de grasas saturadas y grasas trans. Optar por el aceite de oliva como grasa culinaria, intentando no sobrepasar las 3 cucharadas diarias.

Las proteínas deben aportar el 10-12% de las calorías diarias, combinando entre proteína vegetal y animal.

Consumir como mínimo 5 raciones de fruta y verdura al día.

Moderar el consumo de azucares simples.

Reducir el consumo de sal a menos de 5 g/día, y optar por el uso de sal yodada.

Nunca saltarse el desayuno, que debe ser un desayuno completo compuesto por lácteos (preferiblemente desnatados o semidesnatados), cereales y fruta.

Todo esto son pautas generales de una buena alimentación, pero los requerimientos de cada persona pueden variar por varios factores como edad, sexo, actividad física, estilo de vida (muy activo, activo, sedentario), enfermedad…Por lo que siempre en caso de duda hay que consultar con un especialista.


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