Del Derecho y del revés

Del Derecho y del revés pretende ser una visión realista y muy particular de lo que los cauces establecidos de la Justicia nos ofrecen para resolver  determinados problemas de nuestra vida.

A nadie se le escapa que acudir a los tribunales no es agradable ni barato y, por tanto, debe ser la última opción para resolver un conflicto. Eso sí, si te ves obligado a reclamar por esta vía, un buen abogado puede ser la diferencia entre que se te quede cara de tonto y una sensación de que todo es un montaje para tomarnos el pelo o que, a pesar de los inconvenientes del proceso, el sistema ha funcionado y se te ha reconocido lo que, razonablemente,  te correspondía.

Para enfocar bien la cuestión hay dos aspectos que debemos tener presentes siempre. Primero, como acabamos de decir, ser razonables; es decir no intentar forzar el sistema con pretensiones que sólo nosotros consideramos justas. Lo que viene siendo sentido común.
 La segunda, es tener en cuenta que todo en esta vida es subjetivo, y lo que puede parecernos lógico y justo a nosotros, puede que no lo sea para el resto de nuestro entorno. Si esto es así, es muy difícil que vayamos a convencer a un juez de nuestras razones.

Por eso es esencial que sepamos escuchar, primero a la gente más cercana, aquellos que nos conocen y nos quieren, a quienes apreciamos por su forma de ser y su sentido común, y luego a nuestro abogado. El nos dirá si lo que nosotros pensamos puede trasladarse de una forma práctica y exitosa al conocimiento de un tribunal.

Todo lo anterior nos lleva a lo que es la esencia de esta página, centrarnos en conocer cómo somos, aprender a disfrutar lo que nos ofrece la vida y compartir experiencias e inquietudes. Desde una vida sana y emocionalmente equilibrada reduciremos los conflictos al máximo y por tanto, la necesidad de acudir a los tribunales.

Habrá situaciones en que los problemas sean inevitables, bien porque hemos agotado todas las posibilidades de acuerdo, bien porque hemos sido demandados o denunciados.
En estos casos, serenidad. No sirve de nada adelantarse a lo que pensemos que puede suceder. No ayuda a tu defensa estresar al abogado, ser caótico e incoherente en la exposición del caso. Sigue con tu vida, lo esencial de la misma no se va a alterar por lo que nos den o quiten los tribunales, incluso los asuntos penales, en la mayoría de los casos, las condenas con que pudieran acabar no son de cumplimiento real de las penas de privación de libertad.
Por tanto, sigue buscando tu equilibrio personal, aplica en todos los ámbitos de tu vida una visión positiva de las cosas y síguenos en este blog, donde intentaremos aclarar las dudas más frecuentes que puedan surgir en nuestro día a día.
 


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