¿TODO EL MUNDO SABE CAMINAR?

Es evidente que la respuesta es sí, pero algunos gestos y actitudes son más eficaces que otros, por ejemplo, estirar completamente el pie desde el talón hasta la punta de los dedos para que todos los músculos contribuyan a la propulsión. Intentar poner el pie horizontal, incluso en las subidas empinadas, utilizando para ello los salientes naturales como piedras y raíces, es mucho menos cansado que subir apoyando solamente la punta del pie. No se debe inclinar demasiado el tronco hacia adelante en las subidas, sino poner a trabajar los musculos de las piernas y los glúteos, contrayendo al mismo tiempo los abdominales. Al bajar, no apoyar los pies con las piernas estiradas, sino mantener las rodillas levemente flexionadas, pues pueden desempeñar el papel de amortiguadores seguros en caso de tropiezo: se reacciona con más flexibilidad y rapidez.


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