¿QUE DEFINE NUESTRO HOGAR?

A raíz de mi más reciente experiencia vital, me hago esta pregunta. Y no estoy seguro de tener una respuesta concreta. Nuestro hogar es el lugar que habitamos, eso es una certeza, pero, ¿cuándo sentimos que ese lugar es efectivamente nuestro hogar?

No siempre podemos elegirlo y probablemente muchas de sus características no sean las que deseamos. Aun así, somos capaces de transformarlo y convertirlo en nuestro hogar. ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo conseguimos?

Una respuesta está en conquistarlo para hacerlo nuestro mediante la personalización del lugar. Todos somos únicos y así pretendemos que el espacio que habitamos se convierta, no en un reflejo de nosotros, sino en ese espacio en el que podemos sentirnos únicos y a gusto con nosotros mismos. Nuestra personalidad, nuestras creencias, nuestros gustos, nuestras aspiraciones y deseos transforman el lugar. No solo mediante la decoración, sino mediante otras muchas maneras. Con el tiempo, incluso nuestros hogares adquieren un olor personal, propio, que lo distingue e individualiza. Esos olores, mezcla de nuestra cotidianidad, hacen nuestro hogar.

Entra, por tanto, el tiempo en la ecuación. El hogar no se hace de inmediato, hay que ser pacientes pues la transformación y la adaptación es sutil y muchas veces imperceptible.

Ahora surge otra pregunta, ¿no es acaso cierto que ese espacio que estamos conquistando para hacerlo nuestro hogar es capaz a su vez de transformarnos a nosotros? Creo sinceramente que sí, aunque la mayor parte de las veces no podamos ser conscientes de esa influencia.

Así que para hacer de un lugar nuestro hogar, se requiere de una transformación mutua que nos permita adaptarnos. Nuestro hogar nos influye; en nuestro ánimo, en nuestro descanso, en nuestra salud y en nuestras relaciones con quienes conviven con nosotros.

Pensemos en ello, hagamos un análisis crítico del lugar en el que habitamos y hagamos de él ese hogar que nos aporte todo lo positivo que necesitamos y eliminemos de él las influencias negativas que nos afecten.

No hay reglas, todos somos únicos y singulares, así que cada uno tendrá que buscar sus soluciones.

¡Buena suerte!

JAVIER DE DIEGO


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