LA MEDIACIóN, EL FUTURO DE LA RESOLUCIóN DE CONFLICTOS.

Estimados amigos: Hoy quiero hablaros de un sistema de resolución de conflictos que en España no ha tenido tradicionalmente ninguna virtualidad, pero que en los países anglosajones, mucho más prácticos y resolutivos para sus cosas, está plenamente implantado. En algunos países como EEUU, más del 80 % de las empresas conocen y solicitan de sus asesores legales esta vía.

 

Como iréis viendo, se trata de un sistema que encaja perfectamente con la filosofía REBOOST, nos ayuda a rebajar la tensión que todo conflicto provoca en nuestras vidas y nos exige colaboración , amplitud de miras y buena fe.

 

En España se haya regulada por la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles y su Reglamento (Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre).

La ventaja de la mediación es su capacidad para dar soluciones prácticas, efectivas y rentables a determinados conflictos, como una alternativa al proceso judicial o a la vía arbitral. La mediación está construida en torno a la intervención de un profesional neutral que facilita la resolución del conflicto por nosotros mismos, de una forma equitativa.

Con ello no sólo ahorramos tiempo (los procesos judiciales son eternos) y dinero (tasas judiciales, abogados, peritos, procuradores), sino que nos permite conservar el control sobre el final del conflicto y evitar una ruptura definitiva y desagradable con la parte en discusión.

Conservamos el control porque nadie nos va a imponer nada, si no se alcanza un acuerdo, se cierra y todo lo tratado en mediación será confidencial, sin posibilidad de utilizarlo luego en un juicio. Pero lo habremos intentado a un coste y un plazo más que razonables.

Si lo pensamos detenidamente, cualquier solución que nos pueda imponer un tercero (juez o arbitro) siempre será peor que la que nosotros mismos podamos alcanzar. Esta es la filosofía. Es un procedimiento para seres cabales, pensantes y empáticos.

En todo conflicto ambas partes poseen una parte de razón, o al menos, así lo sienten ellos mismos. La intervención de un tercero profesional, independiente de los intereses de ambos, imparcial y sujeto a confidencialidad ayuda enormemente salirnos de nuestras posiciones cerradas y contemplar con perspectiva los intereses en juego.

Eso si, el requisito ineludible para que funcione este sistema es partir con buena fe, no encasillarnos en posturas que solo buscan machacar a la otra parte, exigirle más de lo que en justicia corresponde o negarnos en redondo a hacer algo que deberíamos asumir en parte.

Aún en el peor de los casos, cuando ya tenemos un pleito en marcha, si recapacitamos y contemplamos la posibilidad de alcanzar un acuerdo, el juez puede suspender el procedimiento y darnos un plazo para que un mediador colabore a acabar con el conflicto.

 

Los abogados somos excelentes mediadores, capaces de conocer perfectamente los intereses de nuestros clientes, la ley, las probabilidades de que un pleito prospere, etc. Pero nos falta una cosa: la objetividad de ver el proceso solamente desde la perspectiva de nuestros clientes. Por eso, cuando los letrados de las partes no han sido capaces de alcanzar un acuerdo, la intervención de un mediador independiente, que no compromete a nada, pero que tiene recursos empáticos, psicológicos, técnicos e incluso jurídicos, puede ser determinante para que las posiciones cambien y veamos una salida aceptable para todos los implicados.

 

Os animo a todos para que la próxima vez que os veáis en la tesitura de tener que reclamar una reparación a vuestra comunidad de propietarios, unos daños a vuestro vecino, la mejora o adaptación de la pensión de alimentos etc. Planteeis a la otra parte la posibilidad de someter a mediación el conflicto, como primer paso, antes de quemar las naves y embarcarnos en la maldición del gitano (“pleitos tengas, y los ganes”).

 

 

Jorge Heras de los Ríos
 Abogado


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